• "Se valiente, la misión te espera"


    Descarga todos los materiales para celebrar el Domund 2017
  • Presentación Domund 2017


    "El valor de ser misioneros" Anastasio Gil, Director de OMP España
  • Mensaje del Papa para el Domund 2017


    "La Misión en el corazón de la fe cristiana"
  • Reflexión Pastoral Domund 2017


    "Cuestión de valentía", Javier Carlos Gómez Director Diocesano de OMP Valladolid
  • ¿Qué es el Domund?


    La jornada en que, de un modo especial, la Iglesia reza por los misioneros y colabora con ellos
  • ¿A quién ayuda el Domund?


    Los donativos hacen posible la labor evangelizadora de la Iglesia en los territorios de misión
  • ¿Qué son los territorios de misión


    Conoce a fondo las misiones con el mapa en que se muestra dónde están los misioneros y la ayuda enviada por OMP España

16 de octubre de 2017

Vigilia de la Luz

 El próximo viernes vamos a celebrar, como cada año, una vigilia de oración por nuestros misioneros.
Este año la estamos preparando en Rociana del Condado , en la parroquia de San Bartolomé, Sera a las 20h
Esperamos a todos los Valientes que quieran acercarse a orar por nuestros misioneros y continuar con las celebraciones de este  octubre misionero que nos pide el Santo Padre.
Te esperamos!
 

3 de octubre de 2017

Carta del Obispo, para el Domund 2017


Queridos hermanos y hermanas:
La próxima celebración del DOMUND, en el penúltimo domingo de octubre, vuelve a ser
una llamada a la Iglesia que, en el camino del seguimiento de Cristo, celebra sus misterios a
lo largo del Año litúrgico. La Jornada Mundial de las Misiones quiere ayudar a la comunidad
cristiana a espolear su conciencia misionera, porque, no lo olvidemos, una Iglesia que no es
misionera, que no anuncia a Jesucristo con sus palabras y con sus obras, estaría haciendo
dejación de su misión, desoyendo el envío del Señor (cf. Mc 16, 15).
El DOMUND, como nos recuerda el Santo Padre, “es una ocasión favorable para que el
corazón misionero de las comunidades cristianas participe, a través de la oración, del
testimonio de vida y de la comunión de bienes, en la respuesta a las graves y vastas necesidades
de la evangelización” (Mensaje para la Jornada Mundial de las Misiones 2017, nº 9).
Es el momento, pues, que nuestra Iglesia diocesana de Huelva reflexione sobre estas tres
peticiones del Papa:
1. La oración.
Con razón ha dicho el Papa Francisco que la oración: “Es la fuerza más grande de la
Iglesia, que nunca debemos dejar, porque la Iglesia da frutos si hace como la Virgen y los
Apóstoles, que «perseveraban unidos en la oración» (Hch 1,14), cuando esperaban el Espíritu
Santo. Perseverantes y firmes en la oración. De lo contrario, se corre el riesgo de apoyarse
donde sea: en los medios, el dinero, el poder; y luego la evangelización desvanece y la alegría
se apaga y el corazón se hace aburrido” (Audiencia General 6-II-2016).
Por eso la misión está tan unida a la oración. Así lo entendieron muchos miembros de
la Iglesia, como por ejemplo Santa Teresa del Niño Jesús, carmelita contemplativa que, sin salir
de su convento, convirtió su preciosa vida en ofrenda por las misiones, de las que hoy es
Patrona.
2. El testimonio de vida.
Aquí estriba uno de los elementos esenciales de la misión, por el poder de cambiarnos
que tiene el Evangelio. Es decir, como recuerda el Papa, que la misión está fundamentada
“sobre la fuerza transformadora del Evangelio”. Así, el testimonio de vida es el que “prueba”
que el encuentro del seguidor de Jesús es con una Persona: el Señor, y que ese encuentro
cambia la vida. El testimonio de los cristianos ha hecho siempre avanzar a la Iglesia. El
testimonio de los cristianos ha hecho nacer muchas vocaciones misioneras, el testimonio de la
vida siempre es misionero: “el Evangelio ayuda a superar la cerrazón, los conflictos, el racismo,
el tribalismo, promoviendo en todas partes y entre todos la reconciliación, la fraternidad y el
saber compartir” (Mensaje para la Jornada Mundial de las Misiones 2017, nº 5). Porque, a
través del Evangelio vivido, Jesucristo “se hace continuamente carne en cada situación
humana” (Mensaje para la Jornada Mundial de las Misiones 2017, nº 2).
3. La comunión de bienes.
Quizá uno de los testimonios de vida más acuciantes en nuestra sociedad sea la
comunión cristiana de bienes, que se fundamenta en la primacía de Dios sobre los “dioses” que
nos esclavizan, entre ellos el dinero. Es también la concreción en obras, las obras de Cristo que
sigue actuando, de la comunión de los santos expresada en la oración.
Tantos proyectos, tantas iniciativas misioneras: desde la construcción de una iglesia,
a la de una escuela o un dispensario, la apertura de un pozo, el mantenimiento de un seminario
en un país de misión, los medios para la catequesis de adultos y de niños, los proyectos de
evangelización, caridad y liturgia de las iglesias jóvenes, etc...pueden y deben ser sostenidos
por nuestras comunidades, como la mejor expresión de la universalidad y catolicidad de la
Iglesia, de nuestra preocupación por los miembros de Cristo que están recibiendo en muchos
casos el primer anuncio de la fe. Es decir, abriendo nuestro horizonte, ampliando nuestra
mirada a la Iglesia presente en todos los rincones del mundo, sintiéndonos copartícipes de la
misión de anunciar el nombre de Cristo a todos los pueblos.
Que María, Reina de las Misiones, nos ayude a todos a ser misioneros con la oración,
el testimonio de vida y la comunión de bienes.
Con mi afecto y bendición.
a José Vilaplana Blasco
Obispo de Huelva
Huelva, 1 de octubre de 2017, memoria litúrgica de Santa Teresa del Niño Jesús

25 de septiembre de 2017

Presentacion Domund 2017

EL VALOR DE SER MISIONEROS

Anastasio Gil

Director de OMP en España

El año pasado la Iglesia en España propuso para el DOMUND el lema “Sal de tu tierra”, evocando la persistente invitación del papa Francisco a salir de uno mismo para ser enviado a otras periferias existenciales. Fruto de esta propuesta, contemplamos —con gratitud a Dios y a la Iglesia— a los miles de hombres y mujeres que han salido de nuestras comunidades cristianas a la misión, y permanecen en ella, fieles a su vocación. Son los misioneros repartidos por todo el mundo. Han salido de nuestras comunidades, pero su origen ha sido absorbido por la identificación con su destino, el pueblo al que han llegado y al que están entregando su vida.
Ese “salir” no ha sido fácil. Han sido años de formación. En principio es una salida sin retorno o, al menos, de larga duración, porque la vocación del misionero es ad vitam, para toda la vida. Se precisa, pues, un amplio periodo de discernimiento y formación, no exento de dudas e incertidumbres, de tentaciones y argumentaciones para justificar la posibilidad de, al menos, dilatar la respuesta audaz y radical.
Sin miedo ni arrogancia
Esta es la razón por la que el papa Francisco insistía el pasado mes de octubre en el valor de ser misioneros: “¡Hoy es tiempo de misión y es tiempo de valor! Valor para reforzar los pasos titubeantes, de retomar el gusto de gastarse por el Evangelio, de retomar la confianza en la fuerza que la misión trae consigo. […] Se nos pide valor para abrirnos a todos, pero sin disminuir lo absoluto y único de Cristo, único salvador de todos. Se nos pide valor para resistir a la incredulidad sin volvernos arrogantes. […] ¡Hoy es tiempo de valor! ¡Hoy se necesita valor!”.
Esta exhortación al valor para salir e ir a la misión se la repetía a los voluntarios que habían colaborado en la organización y celebración de la Jornada Mundial de la Juventud en Cracovia, el pasado verano. El Papa tuvo la espontaneidad de entregar el texto escrito preparado para la ocasión y mantener con ellos una amigable conversación. Para ser “la esperanza del futuro”, les decía, es preciso hacer memoria del pasado y tener coraje para asumir el presente. “¿Qué tengo que hacer en el presente?”, se preguntaba Francisco. “Tener coraje. Tener coraje. Ser valiente, ser valiente, no asustarse”. Un buen rato estuvo glosando la necesidad de ser audaces para vivir apasionadamente el presente. Poco antes había caracterizado al joven “de sofá”, en contraposición a la propuesta de la valentía y de la audacia.
Este ha sido el motivo que ha propiciado la decisión de presentar el DOMUND 2017 con el lema “Sé valiente: la misión te espera”.Se trata de exhortar a las comunidades eclesiales, a los fieles cristianos, al Pueblo de Dios, a tener coraje para vivir la misión, entregando generosamente y con valor la fe recibida.
Valentía ¿para qué?
Valentía para vencer algunas tentaciones que aparecen en el camino del creyente. Tentaciones con una gran capacidad de persuasión y que nacen ordinariamente de una fe lánguida y deficientemente fundamentada.
Valentía para vencer la visión secularizante que identifica la fe con la cultura de un pueblo. “Nuestra forma de ser y vivir está inspirada en la fe cristiana, pero en otros ámbitos territoriales es otra concepción religiosa la que ilumina el sentido de su vida; por tanto”, se dice, “no es necesario ir a esos lugares para llevarles la cultura «cristianizada» de Occidente”. Ante esta argumentación, es preciso tener la valentía de responder con la certeza de que la fe es más que una cultura, de que la Redención de Jesucristo es algo más que una simple liberación social.
Valentía no solo para dejar salir, sino para enviar a aquellos a quienes el Espíritu Santo llama a la misión. Las instituciones eclesiales, que antiguamente gozaban de recursos humanos para enviar a evangelizar, cooperando con otras Iglesias en su maduración, están experimentando la pobreza por la carencia de estos efectivos. Nace la tentación de justificar el cierre de puertas para que no salga nadie, con el pretexto de que aquí y ahora estamos urgidos igualmente por la misión. Es el individualismo que enmascara la pérdida de la dimensión universal de la fe. Pero, en el interior de cada comunidad cristiana y, de modo mucho más elocuente, en el de la diócesis, late con fuerza esa dimensión universal.
Valentía, en quien es llamado a la misión, para vencer aquellos argumentos disuasorios que le llevan a considerar que carece de las cualidades suficientes para ser misionero, al entender que estos son unos héroes. Es fácil sucumbir a esta tentación de la propia incapacidad para ir a la misión. A ello puede sumarse la presión de la opinión pública —en la que la dictadura del “se lleva”, el prestigio o el bienestar predomina sobre cualquier otra opción que suponga la renuncia y la entrega— y la percepción de que entregándose se pierde libertad.
Otras muchas situaciones se podrían describir para justificar la invitación al coraje que lanza el Papa. Ante estos condicionamientos externos e internos que dañan la respuesta a la misión, no cabe otra alternativa que la valentía de darse, como se descubre en varias imágenes del Evangelio.
Pastor, Sembrador, Pescador
El pastor reconoce que le han sido entregadas unas ovejas que no son suyas, pero que ha de cuidar como tales, hasta dar la vida por ellas. Se identifica de tal manera que las conoce por su nombre, las acompaña en su vida y las conduce a los buenos pastos. Unas veces va delante, abriendo camino para llevarlas a las majadas; otras, anda entre ellas, manteniendo un diálogo personal con cada una, o se retrasa para atender a las que caminan con mayor dificultad o tienen la tentación de rezagarse. Para ser buen pastor hace falta valor para salir de uno mismo y entregarse a los demás.
Valentía del sembrador para lanzar a voleo la simiente que gratuitamente ha recibido. No le duele el desprendimiento, ni el desgarro de prescindir de aquellos granos sementeros; al contrario, tiene la alegría de que aquello que siembra con largueza se multiplicará en nuevos frutos. Es la imagen de la gratuidad, por la que el misionero no se queda con nada, se vacía. Y más aún: valentía para ser grano que el Sembrador esparce en una tierra para morir y ser transformado en una comunidad cristiana de creyentes que, a su vez, se conviertan en nueva semilla para nuevas siembras.
La misión es el mar por el que navega la barca de la Iglesia que conduce el misionero con valentía y decisión. Sabe que su trabajo está en no pocas ocasiones sujeto a imprevistos, sorpresas e incluso riesgos. Así vive el evangelizador que, apoyado en la Providencia, se hace amigo de la intemperie. Tiene tal confianza en el Señor que no duda en subir a la barca, soltar amarras, bogar mar adentro y echar la red, aunque los pronósticos sociológicos y estadísticos anuncien que no es el momento ni el lugar adecuado. A pesar de ello, el misionero es valiente y se fía, en la confianza de que la pesca no se hará esperar.

12 de junio de 2017

Abierta la inscripción para la 70 Semana de Misionología


Del 3 al 6 de julio de 2017 se celebrará en Burgos la 70 Semana Española de Misionología bajo el lema: "La Familia y la Misión"
La conferencia inaugural será “Amoris Laetitia y misión” a cargo de Mons. Mario Iceta, obispo de Bilbao, para descubrir la dimensión misionera de la familia que subyace en la Exhortación Apostólica Amoris Laetitia.
Las ponencias “La Iglesia se hace misión en la familia” a cargo del profesor Eloy Bueno de la Facultad de Teología del Norte–Burgos, y “El fundamento teológico de la familia que vive la misión” a cargo de la profesora María Jesús Hernando de la Universidad San Dámaso de Madrid, tratarán de situar la familia en la actividad misionera de la Iglesia y fundamentar teológicamente a la familia como sujeto y agente de evangelización.
La ponencia “La familia misionera en la sociedad actual” a cargo de la profesora Salomé Adroher Biosca de la Universidad de Comillas, Madrid que pretende describir los principales retos y desafíos que la sociedad actual plantea a la familia cristiana para promover una acción misionera en ella.
La ponencia “Valores familiares para sociedades líquidas” a cargo del profesor Agustín Domingo Moratalla de la Universidad de Valencia y UIMP, mostrará como la institución familiar es uno de los mejores vehículos para trasmitir valores públicos, entre ellos, la fe.
La conferencia de clausura "La familia, bien necesario para la sociedad" a cargo de Pilar Gonzálvez Vicente, Directora General de Servicios para la Familia y la infancia del Ministerio de Sanidad, Servicios sociales y igualdad.
Además de las ponencias, a lo largo de la 70 Semana de Misionología tendrán lugar diferentes mesas redondas "Experiencias de familias en la Misión"; "Misión en contextos familiares diversos" y "Familia en Misión "aquí y ahora" en las que se dialogará en profundidad sobre el tema principal de la edición de este año "La familia y la Misión" con la experiencia de tres matrimonios misioneros en misiones; abordando el tema de la propuesta de acogida y de misión en contextos familiares diversos; y presentar la actividad misionera “ad intra” con familias agentes de evangelización en su vida cotidiana.

Información e inscripciones en: Delegación de Misiones de Burgos: http://misionesdeburgos.blogspot.com.es/

2 de mayo de 2017

VOCACIONES NATIVAS 2017

COMPROMISO CON LAS VOCACIONES

El cuarto domingo de Pascua es el día dedicado a la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones. Desde hace 54 años, en este domingo “del Buen Pastor” la Iglesia pide con confianza filial al Dueño de la mies que envíe nuevos obreros para anunciar el Evangelio y ser instrumentos de salvación, y le da gracias por las vocaciones que suscita entre los jóvenes. En España, a esta convocatoria se suma la Jornada misionera de Vocaciones Nativas, de la Obra Pontificia de San Pedro Apóstol, que añade a aquella petición el compromiso por las vocaciones en los países de misión.

Para la preparación de esta gran Jornada vocacional, trabajan conjuntamente tres organismos eclesiales: la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades, encargada de ayudar a las diócesis en la pastoral vocacional; el Área de Pastoral Juvenil Vocacional de CONFER, que colabora con las instituciones religiosas en su empeño por suscitar y acompañar las vocaciones a la vida consagrada; y las Obras Misionales Pontificias, que se ocupan de cooperar con las Iglesias locales de los territorios de misión en el sostenimiento de sus vocaciones a la vida sacerdotal y religiosa.


Al servicio de la Iglesia universal

Lo que da unidad y consistencia a la celebración conjunta de estas dos Jornadas es el carácter universal de cualquier vocación. Una llamada al servicio de la Iglesia no puede circunscribirse a unos límites geográficos e institucionales: cualquier vocación es, por esencia, una invitación a servir a la Iglesia donde ella necesita ser servida. Y es que, en el origen de una vocación, está la acción del Espíritu Santo; no se trata de una iniciativa particular. “Empujados por el Espíritu...”, comienza titulando Francisco su Mensaje para esta ocasión. Es el Espíritu de Dios quien llama y envía personas al servicio del Evangelio en el mundo. Que esta llamada no es un añadido a la fe y a la vida del cristiano, sino que está en su misma entraña, lo ratifica el hecho de que en todas partes están aflorando llamadas de muchos jóvenes a la vida consagrada y al sacerdocio.
Ahora bien: cada llamada vocacional que suscita el Espíritu solo puede ser identificada si hay una correspondencia en la disponibilidad de la persona para contestar: “¡Aquí estoy, envíame!”. Respuesta generosa y de entrega, que también ha de resonar en las instituciones eclesiales que asumen la responsabilidad de enviar estas vocaciones a otros lugares distintos de sus propias demarcaciones. La disposición generosa de los llamados no puede quedar truncada ni empequeñecida por el planteamiento egoísta de atender únicamente los propios ámbitos. Es tiempo para la audacia y el coraje que abren las puertas y empujan a quienes han dicho “sí” a que “vayan, sin miedo, para servir”, como alentaba el Papa en la JMJ de Río.


Ponerse en camino

El Espíritu, a través de Francisco, está invitando a quienes han recibido la vocación y a dichas instituciones eclesiales a ponerse en camino y salir al encuentro de los otros que están en las periferias geográficas y existenciales. Su llamada ha sido para ser enviados a anunciar que Jesús ha resucitado, más allá de las propias fronteras. Él, el Resucitado, camina a su lado y les da la fuerza y la alegría necesarias, dice con claridad el Santo Padre en su Mensaje. Cada vocación a la vida consagrada o al sacerdocio ha vivido la experiencia de un encuentro personal, que va calando en su corazón y que ha configurado su identidad. Es la vitalidad de la semilla que paulatinamente va desarrollándose en el interior de cada persona.
Vemos todo esto con claridad en la vocación de los misioneros, que no se guardan para sí ni para su entorno la Palabra y la salvación que han recibido. Gracias a su labor y generosidad, muchos seminarios y noviciados de los territorios de misión están hoy llenos de jóvenes que, una vez barruntado el amor, han abierto su alma a la llamada. Ayudar a estas vocaciones es una de las finalidades de la Jornada de Vocaciones Nativas.
El compromiso vocacional que anima esta doble Jornada es tarea común de toda la Iglesia: afecta a los pastores y responsables eclesiales; también, a las comunidades cristianas; pero, sobre todo, este compromiso vocacional está en cada cristiano. A cada uno de nosotros se nos pide oración, cercanía e incluso cooperación económica para ayudar en la formación de aquellos que son llamados al sacerdocio o a una especial consagración. El Pueblo de Dios ha de tener conciencia clara de que la Iglesia necesita de hombres y mujeres que entregan con radicalidad su vida al servicio de la misión. Y cuando una vocación aparece, la respuesta ha de ser de gratitud al Señor y compromiso para que aquella no se pierda por falta de recursos humanos, espirituales o materiales.




Anastasio Gil (OMP)
Maricarmen Álvarez (CONFER)
Sergio Requena (CEE)